What is the Ecuadorian Society of Bioethics? 

 

The Ecuadorian Society of Bioethics – SEB – was founded in Quito  in 2003 as a non-profit organization.  Its creation was motivated in part by its interest in the diversity of  various actors in civil society organizations and a desire to provide a place for dialogue and multiculturalism to address the conflicts that confront humanity as a whole such as globalization, the development of medico-biological research, biotechnology and data processing as well as a concern for human rights abuses, the destruction of our living planet, conflicts that put in danger the survival of all species, the rights and obligations of individuals, sustainable development,  social justice, equality and protection for of all forms of life. 

 

Considerations that affect all countries and the world’s populations are gaining in importance each day as they impact decision-making in scientific, cultural, social, economic, political, and scientific fields.   Ecuador cannot remain on the sidelines as citizens become more aware and demand that their rights be protected.  It was within this context that the Ecuadorian Society of Bioethics (SEB) was established with a national management structure that over the years has included a collection of agreements and partnerships with important national and international organizations. 

 


 

¿Qué es la Sociedad Ecuatoriana de Bioética?

La Sociedad Ecuatoriana de Bioética -SEB- nace en Quito, en el año 2003, motivada por una parte por el interés de diversos actores de la sociedad civil por generar un espacio de diálogo amplio y pluralista para tratar los conflictos que confronta la humanidad con la globalización, el desarrollo de la investigación médico-biológica, la biotecnología y la informática;  preocupada por el atropello a los derechos humanos y a la depredación del bioambiente, los conflictos que ponen en peligro la supervivencia de la especie, los derechos y deberes de los individuos, el desarrollo sustentable, la justicia social, la equidad y todas las formas de vida.

Consideraciones que comprometen a todos los estados y población mundial, que cada día, adquieren mayor peso en la toma de importantes decisiones en los ámbitos científicos, políticos, económicos, sociales, culturales y humanos.  Ecuador no puede permanecer al margen del despertar de una participación ciudadana en demanda de la atención a sus derechos.  En este marco, surgió la SEB con una gestión nacional que incluye a lo largo de estos años una ser de convenios y alianzas con importantes institucionales nacionales y extranjeras.

 

 

Diez años de Bioética en América Latina: historia reciente y retos actuales

Autor: Francisco Javier León Correa
Doctor en Filosofía, Magíster en Bioética

Capítulo en libro: Diáologo y Cooperación en Salud. Diez años de Bioética en la OPS. Unidad de Bioética OPS, Santiago de Chile, 2004, págs. 145-152.

Resumen:

En estos últimos años hemos podido comprobar una evolución importante en el desarrollo de la Bioética en América Latina. Trataré de señalar los aspectos que considero de mayor interés en los inicios y desarrollo de esta nueva disciplina, para poder entender mejor los retos actuales que enfrenta y cuáles pueden ser las líneas que nos van a exigir una mayor dedicación en el futuro inmediato, en el contexto de los países latinoamericanos.

Tiene especial importancia valorar cuáles han sido los instrumentos del éxito y de la difusión de la Bioética clínica, para entender cuáles pueden ser las nuevas propuestas para el desarrollo de la Bioética como una disciplina de debate ético social y político, ligada a las exigencias éticas de la justicia y el desarrollo social.

Introducción:

En estos últimos años hemos podido comprobar una evolución importante en el desarrollo de la Bioética en América Latina. Trataré de señalar los aspectos que considero de mayor interés en los inicios y desarrollo de esta nueva disciplina en nuestros países, para poder entender mejor los retos actuales que enfrenta y cuáles pueden ser las líneas que nos van a exigir una mayor dedicación en el futuro inmediato.

Comienzo como punto de partida de la observación desde mi actividad profesional como Director del Grupo de Bioética de Galicia y de la revista Cuadernos de Bioética desde 1990, donde han colaborado en estos años bastantes profesionales de América Latina y, a la vez, de mi contacto frecuente en Congresos, Simposios y Cursos, con las personas e instituciones que iniciaron los estudios de Bioética en los diferentes países de nuestra región. También me ayuda en esta tarea mi actual experiencia —desde hace dos años- como profesor de Bioética y como residente en Chile.

1.- La recepción de la Bioética norteamericana:

En los años 80 y comienzos de los 90 comenzaba a enseñarse esta nueva disciplina, la Bioética, en algunas Universidades de Latinoamérica, después de su andadura inicial en el ámbito norteamericano y con un cierto retraso. Es el momento del "trasplante", en palabras de Alfonso Llano: "Argentina, primero, luego, en su orden, Colombia, Chile, México, Brasil y demás países latinoamericanos, trasplantaron la Bioética a Iberoamérica, sin atender a las diferencias de ‘tierras’ y sin preguntarse si dicha ‘planta’ ‘pegaría’ en países de tierras tan distintas, o si este ‘nuevo medicamento’ era apto para curar los males, tan diferentes, de estos pueblos" (1).

La nueva disciplina se presentaba con unas características propias, reflejo de la situación de la sociedad norteamericana de ese momento:

a.- La interdisciplinariedad: el diálogo entre las ciencias empíricas y las humanísticas.
b.- El debate ético en una sociedad plural, basado en la tolerancia.
c.- La elaboración de una teoría de fundamentación apoyada en unos principios claros y concretos.
d.- La aplicación efectiva de esos principios en el ámbito clínico, con dos aspectos prácticos importantes:

- Una metodología de análisis de casos clínicos que ayudaba efectivamente a los profesionales de la salud a la hora de resolver conflictos dilemas éticos en un mundo cada vez más conflictivo, de cambio de rol profesional y social, y de cambio de modelo de relación médico-paciente.

- La creación de comités de ética asistencial o ética clínica, en el interior de los hospitales, que han difundido el interés por la Bioética, su enseñanza, y son hoy día un instrumento "institucionalizado" al servicio de la calidad de atención en salud y de la humanización de la relación clínica, aún con todos los problemas que su puesta en marcha en nuestros países y sus actividades llevan consigo, dentro de sistemas de salud bastante burocráticos, rígidos y, en cierto modo, todavía autoritarios.

La situación de la sanidad, el enfoque de la relación médico-paciente fuertemente paternalista y también el enfoque social de la salud en la mayoría de los países de Latinoamérica contrastaba enormemente con la de Estados Unidos, y eso puede explicar el retraso y el peculiar enfoque inicial de la bioética en nuestra región. "No sobra advertir que al hacer el ‘trasplante’ de la Bioética norteamericana -médica, principialista, utilitarista- a los países iberoamericanos no se tuvo en cuenta este contraste, desconocimiento que puede explicar las muchas dificultades que se experimentaron en esta primera etapa, para la aceptación, estudio y difusión de la Bioética en Iberoamérica. Más concretamente, trasplantar la Bioética norteamericana, ocupada en una biotecnología de avanzada e inspirada en una ética anglosajona, a estos países poco desarrollados tecnológicamente, y culturalmente influenciados por una moral heterónoma católica, con una tradición médica, hipocrática y paternalista, no podía menos de encontrar serias dificultades" (2), y sobre todo, una cierta indiferencia y recelos iniciales.

Sin embargo, las propias características de la nueva disciplina explican la gran difusión de la Bioética en el ámbito clínico y su efectividad en la sociedad norteamericana, y también su difusión e influjo cada vez más creciente en Latinoamérica. No entraré aquí a detallar los inicios de la Bioética en cada uno de los países de nuestra región, pero sí es preciso mencionar algunas personas e instituciones.

José Alberto Mainetti, de la Fundación José María Mainetti, en Gonnet, cerca de la ciudad de La Plata, Argentina, tiene el mérito de haber iniciado el movimiento de la humanización de la medicina, en la década del 70. En 1972 fundó el Instituto de Humanidades Médicas, que pronto difundió sus ideales humanísticos en el Cono Sur de Latino América, a través de la revista Quirón y desde los 80 estuvo en permanente relación con el Kennedy Institute of Ethics de la Universidad de Georgetown, en Washington. Poco después, a finales de los 80, se fundó también en Argentina la Escuela Latinoamericana de Bioética -ELABE-, que organizó durante unos diez años un Programa de Enseñanza de la Bioética.

Ya en la década del 80 y sin especial conexión con Argentina, el profesor Fernando Sánchez Torres, quien había sido Decano de Medicina y Rector de la Universidad Nacional de Colombia, fundó en diciembre de 1985, el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos (ICEB), el cual ha mantenido desde entonces un seminario de estudios bioéticos.

2.- La consolidación de la nueva disciplina en el ámbito latinoamericano.

En los años 90 se consolida la Bioética como disciplina académica en bastantes países de América Latina. La publicación de un número del Boletín de la Organización Panamericana de la Salud, que luego apareció en libro, todo dedicado a la Bioética, a principios de la década del noventa, le dio presencia ‘formal’ a la Bioética. Un segundo paso fue la fundación en 1991 por Alfonso Llano, desde Colombia, de la Federación Latinoamericana de Instituciones de Bioética -FELAIBE- , "más para promover la fundación de Institutos y centros de Bioética en todos los países de Iberoamérica, que para federar lo que todavía no existía. FELAIBE organizó, a partir de su fundación, foros y asambleas en diversos países de Iberoamérica", y ha organizado ininterrumpidamente Congresos de Bioética en diversos países desde 1995.

Un tercer paso fue la fundación en Santiago de Chile, por parte de la OPS, del Programa Regional de Bioética, en estrecha colaboración con la Universidad de Chile, cuyo décimo aniversario celebramos ahora. Además del apoyo conceptual y económico a múltiples actividades organizadas por los diversos países hispanoamericanos, el Programa Regional de Bioética viene ofreciendo a profesionales de toda Latinoamérica, a partir de 1996, una Maestría en Bioética, bajo la dirección del Profesor Diego Gracia Guillén, en la que se han formado numerosos profesionales y que ha supuesto un hito importante en la difusión y profundización de la Bioética en nuestra región. Desde el 2000 el Programa Regional de Bioética de la OPS —hoy en día como Unidad de Bioética- está dirigido por el profesor Fernando Lolas Stepke (3).

Simultáneamente se ha introducido como disciplina en los currículos universitarios, inicialmente en los estudios de Medicina y más recientemente en Enfermería y otras profesiones de la salud. Y también han comenzado Cursos de postgrado y Maestrías en bastantes países: en las Universidades de El Bosque, Javeriana y la Sabana en Colombia; en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad Católica Argentina y en la Nacional de Cuyo en Mendoza, en Argentina; en la Universidad de Chile y en la Pontificia Universidad Católica de Chile; la Universidad Anáhuac en México, etc.

"Para finales de la década, -en palabras de Alfonso Llano- prácticamente todos los países de Iberoamérica vienen organizando diversas actividades de Bioética, por citar algunas, comités hospitalarios, centros, foros, jornadas, cursos de pre y posgrado, y de manera especial, Asociaciones Nacionales de Bioética, hasta el punto de que para la fecha, prácticamente todos los países de Latinoamérica cuentan con todas o casi todas estas actividades que acabamos de enumerar" (4).

Querría señalar aquí también el esfuerzo editorial que se ha realizado en estos 10 últimos años. Hay ya un buen número de libros, y además del creciente interés por estos temas de la mayoría de las publicaciones del ámbito médico y de Enfermería, se publican algunas revistas específicas de Bioética: las revistas argentinas Quirón, Cuadernos de Bioética, Vida y Ética, y Bioética desde América Latina; las revistas mexicana Medicina y Ética, y Summa Bioética; las colombianas Persona y Bioética, Bioética Selecciones, y Revista Latinoamericana de Bioética; la chilena Acta Bioethica, de la Unidad de Bioética de la OPS; la brasileña Bioética, del Conselho Federal de Medicina (5).

Ha sido sobre todo un desarrollo de la bioética clínica, como explicaré más tarde, y ha supuesto en estos diez últimos años un fuerte replanteamiento de los modelos de atención de salud y de las relaciones entre los profesionales de la salud y los pacientes, con un diálogo intercultural que se ha manifestado muy enriquecedor.

3.- Un diálogo intercultural enriquecedor:

En el ámbito europeo, y también en Latinoamérica, a la vez que se recibía la influencia de la Bioética norteamericana, se profundizó en los aspectos de fundamentación, en la relación entre la ética y la ciencia, y en el diálogo entre la nueva propuesta de la ética de los principios y las corrientes éticas con larga tradición en nuestra cultura. La ética aristotélico-tomista puesta al día desde el personalismo, la ética neokantiana, la ética dialógica, se han visto confrontadas en un reto intelectual y práctico con el utilitarismo y la ética de consenso neoliberal.

Aunque en ocasiones se ha presentado la discusión como un enfrentamiento o intento de imposición de valores ideológicos y culturales muy diferentes, pienso que el afán de complementación, de apertura y de diálogo han conseguido vencer los recelos iniciales y está enriqueciendo, de hecho, nuestra formación académica y cultural.

Las posiciones personales son de hecho muy variadas y los temas de bioética han provocado debates muy vivos, públicos, políticos, sociales, jurídicos y también filosóficos, en estos años. Cada nuevo desafío técnico y científico, y cada nueva legislación —o intento de legislación- han estado acompañados de fuertes confrontaciones en los medios de comunicación y a veces también en el ámbito que debería ser más sereno de la Universidad.

Pero en definitiva, todos nos hemos enriquecido con este debate y estamos aprendiendo a profundizar en nuestras convicciones, mejorar nuestra metodología y la forma de docencia y exposición, y tolerar un verdadero debate plural en unas sociedades cada vez menos homogéneas y, a la vez, más necesitadas de elementos de unión e identidad cultural que nunca.

4.- La difusión de la Bioética social:

La propia extensión de los debates en la sociedad y la necesidad de legislar han llevado en Latinoamérica a un desarrollo de la Bioética como una ética social y política.

En el mundo anglosajón se ha producido un gran desarrollo en estos años de los estudios sobre justicia y salud, igualdad en salud, género y ética en salud (6), que después ha repercutido también en los demás países.

Se han comenzado a tratar estos temas también en los países de Latinoamérica, primero desde la perspectiva de la repercusión del debate sobre los derechos humanos en el ámbito propio de la salud, y posteriormente desde la profundización en el concepto de justicia y equidad en salud, a la vez que se producían los cambios en los sistemas de seguro social y atención de la salud pública en la mayoría de los países (7). La crisis de los sistemas de salud ha llevado a plantearse a fondo las cuestiones éticas. Como escribe Fernando Lolas, "Muchos planificadores y políticos parecen olvidar que la crisis de los sistemas no es sólo de medios, de cómo operan, sino también de fines, de para qué fueron creados y para qué sirven. Mientras esta pregunta no sea planteada y respondida en el contexto de cada nación, estaremos en un proceso eternamente recurrente de perfecciones ‘técnicas’ que seguirán engendrando insatisfacciones entre los usuarios, los pacientes y sus familiares". Esa pregunta no puede responderse sólo desde el ámbito de la técnica, es imprescindible en "ángulo moral tanto como el técnico" (8).

Es un campo importante el que debe desarrollar la Bioética, de promoción de los derechos humanos fundamentales —especialmente el derecho a la vida y a la salud- y de análisis de las consecuencias prácticas de la justicia en nuestras sociedades, y especialmente en las políticas de salud, en la implementación de recursos y de la igualdad de acceso a la atención de salud.

Pero la intención va más allá aún, y es ayudar al desarrollo de un debate plural sobre el papel de la ética en las sociedades democráticas, en el desempeño de la política, de la función pública, que nos lleve a delimitar los valores éticos que deben conformar nuestra cultura en proceso de cambio, que nos permitan seguir siendo nosotros mismos y adaptarnos a la vez a esta nueva sociedad globalizada.

Esto cobra especial importancia en los países de Latinoamérica por la propia situación social y económica, y es aquí donde la reflexión bioética puede unirse a la elaborada por la "ética del desarrollo", que intenta aunar los esfuerzos de la racionalidad técnica, ética y política en la situación económica y social de nuestros países (9).

Los instrumentos que han canalizado este debate sobre Bioética social han sido sobre todo los Centros de cultura dedicados a la Bioética, y las Asociaciones de Bioética de carácter nacional, que han influido cada vez más en el ámbito académico, de formación de los profesionales de la salud especialmente, y en el político. Pero no han sido solamente los Centros e instituciones de Bioética. Este papel de interlocutores en los debates sociales planteados por las nuevas tecnologías y avances científicos se ha institucionalizado en algunos países a través de las Comisiones Nacionales de Bioética, aunque su desarrollo en Latinoamérica está aún en sus comienzos en la mayoría de los casos.

Las Comisiones Nacionales de Bioética han sido muy efectivas en algunos países europeos —por ejemplo, Francia, Italia, Portugal- y quizás menos en otros. Se han mostrado muy claramente las consecuencias positivas de la independencia y la creatividad frente a las negativas del excesivo dirigismo o burocratización. Han realizado estas Comisiones una extraordinaria labor de diálogo, debate social y también de publicaciones sobre los temas de interés en cada país, que me parece muy necesario conocer y quizás imitar de algún modo según la cultura propia de cada país (10).

En el mundo anglosajón, el modelo no ha sido la constitución de comisiones nacionales permanentes, sino más bien la puesta en marcha de comisiones ad hoc para el estudio de determinados problemas. En algunos países de Europa y en la mayor parte de los de Latinoamérica, aún no han cuajado del todo ninguno de estos dos modelos. En ocasiones existen como Comisión Nacional de Bioética, y en otros casos, sólo como Comisiones para determinados campos, como el del Desarrollo de la Biotecnología, por ejemplo en Chile (11).

5.- El reto actual: una propuesta de desarrollo de la Bioética como instrumento del debate ético-social y político

El éxito de la Bioética clínica ha sido la elaboración de una buena y eficaz metodología, la implementación de una buena propuesta de formación de los profesionales, y la penetración en el ámbito de la salud a través de los comités de ética de los hospitales. Aunque aún nos falte mucho por hacer en este ámbito de la bioética clínica, pienso que el mismo esfuerzo o más aún debe hacerse para conseguir un buen desarrollo de la Bioética aplicada al debate ético social y político. Este es, a mi entender, el principal reto que nos presenta la reflexión en Bioética después de estos diez últimos años de consolidación.

Como paso previo para esto, debemos definir bien algunas nociones previas al diálogo, que tienen especial importancia en el ámbito de Latinoamérica:

5.1.- El debate en Bioética debe ser plural, tolerante, sin "fundamentalismos" por un lado, y sin imponer un laicismo militante y excluyente por el otro. No caben los "despotismos ilustrados" de ningún signo, y por lo tanto, deberemos exigir siempre la presentación pública de las razones, dar razones de cada una de las posiciones respetables o tolerables.

Es preciso después abrir espacios de diálogo. Existen ya algunos espacios de debate que pueden resultar enriquecedores: los comités asistenciales de ética en los hospitales o centros de atención primaria, y las Comisiones nacionales en aquellos países que las han implementado.

5.2.- Deberemos establecer un consenso previo al debate, en torno a los bienes humanos básicos y a los derechos humanos fundamentales. No importa sólo la referencia teórica y general, constitucional muchas veces, a estos derechos, sino el análisis de las conclusiones prácticas que la experiencia histórica de estas últimas décadas ha aportado a cada país de Latinoamérica sobre el ejercicio, la protección y la promoción de estos derechos.

A la vez, es preciso analizar los valores propios de cada país, y los valores que debe aportar la justicia social en el ámbito de la salud: conocer previamente la realidad del acceso al sistema de salud, las desigualdades económicas, sociales, étnicas, etc, nos ayudará a tener presentes las metas de justicia social antes de estudiar las posibles soluciones.

5.3.- Debemos estudiar y proponer un nuevo modelo de relación médico-paciente, o profesional de la salud y persona atendida en salud, o prestador de servicios en salud y usuario. No cabe una aceptación acrítica de modelos externos, y tampoco una especie de indiferencia o abstención ante la evolución rápida que están teniendo nuestras sociedades en este punto, desde un paternalismo a formas de un contractualismo más o menos individualista, o esquemas neoliberales poco concordes con la experiencia clínica de nuestros países.

Es necesario analizar qué modelo en definitiva queremos para cada uno de nuestros países:

- cómo incorporar plenamente la teoría y la práctica del consentimiento informado, que tenga en cuenta el papel de la autonomía individual.

- cómo proporcionar la mejor información al paciente, una información que necesariamente en nuestros países será también parte de la educación en salud, y por tanto deberá unir su carácter instructivo con un delicado respeto por la objetividad y los valores del propio paciente.

- cómo establecer una buena relación de ayuda, no sólo a nivel individual entre el profesional de la salud y el paciente, sino también comunitaria, con la familia y la comunidad social.

5.4.- Finalmente, en la asimilación de los contenidos de la Bioética norteamericana y europea en nuestros países, deberemos jerarquizar los principios bioéticos, sin reducciones fáciles y superficiales. Puede ayudar para ello la propuesta realizada hace ya algunos años por el profesor Diego Gracia, de establecer un primer nivel, con los principios de justicia y no maleficencia; y un segundo nivel —importante, pero segundo- con los principios de autonomía y beneficencia. Que ocupen estos últimos el segundo puesto no quiere decir que sean secundarios y prescindibles, pero sí que debe tenerse en cuenta la posición primordial en el debate bioético —y en la realidad clínica y social de nuestros países- de la no maleficencia y de la justicia.

Será necesario elaborar y desarrollar unos buenos instrumentos que todavía están poco definidos:

a.- Una metodología de análisis de los problemas ético-sociales, y de la ética política, muy centrada en el desarrollo de las exigencias éticas de la justicia social en cada país.

b.- Una propuesta de formación de otros profesionales, no sólo del ámbito de la salud ni del ámbito jurídico más interesados en la bioética, sino también de los profesionales de la política y la economía. El desarrollo de asesorías en estos temas para los diputados, políticos, legisladores; la ayuda para establecer programas de bioética dentro de las propuestas programáticas de los diferentes partidos políticos; la formación de jueces y juristas en la complejidad de la experiencia bioética clínica, etc.

c.- Penetración a través de las Comisiones Nacionales de Bioética como espacio de diálogo y reflexión "dentro, pero fuera" del campo político., que apoyen la elaboración de políticas de salud, con la participación y un real debate entre todos, y con la necesaria reflexión ética ante las futuras legislaciones.

d.- Ampliar los espacios de debate y reflexión interdisciplinar. Los Centros y Asociaciones de Bioética deberán abrir aún más su actividad a otros profesionales ajenos al ámbito clínico, que hasta ahora permanecen un poco al margen. Y esta será una tarea importante para las instituciones de Bioética que están dentro de las Universidades, pues éstas son el campo abierto y propio de la interdisciplinariedad. Desde ellas deberá partir una renovada formación en Bioética para otros profesionales no clínicos, tanto en el nivel de pregrado como de postgrado.

La Bioética ha contribuido ya a crear espacios de libertad y diálogo en nuestras sociedades, especialmente en el ámbito clínico, y debe contribuir aún más a la resolución de los problemas de justicia planteados en los sistemas de salud y al entero debate sobre los valores que deben fundamentar nuestra cultura propia y el desarrollo social de cada país de Latinoamérica.

Notas bibliográficas:

1.- Alfonso Llano Escobar, La Bioética Iberoamericana. Edición electrónica en página web de la Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia: www.javeriana.edu.co/bioetica
2.- Alfonso Llano, ob.cit.
3.- Un resumen de las actividades del Programa Regional de la OPS, enmarcado en el contexto del desarrollo de la Bioética en nuestros países, puede verse en Fernando Lolas Stepke, "Introducción: hacia una Bioética para América Latina y el Caribe", en el libro de Fernando Lolas (Editor), Bioética y Cuidado de la Salud. Equidad, Calidad, Derechos. Programa Regional de Bioética OPS/OMS, Santiago de Chile, 2000, págs. 13-18. Ver también la página web: http://165.158.1.110/spanish/hdp/PRB/prb-indx.htm
4.- Alfonso Llano, ob.cit.
5.- Puede accederse a la mayoría de las revistas a través de las web de sus instituciones, aunque no todas ofrecen contenidos on line:

- Quirón: www.fundacionmainetti.com.ar/bioetica.htm
- Cuadernos de Bioética, España: www.aebioetica.org
- Cuadernos de Bioética, Argentina: www.cuadernos.bioetica.org
- Vida y Ética: www2.uca.edu.ar/esp/sec-bioetica/esp/page.php?subsec=publicaciones
- Bioética desde América Latina, Rosario, Argentina.
- Medicina y Ética: www.anahuac.mx/contenidos/5124.html
- Summa Bioética. Comisión Nacional de Bioética de México. http://bioetica.salud.gob.mx/revista.html
- Persona y Bioética: http://www.unisabana.edu.co
- Bioética Selecciones: www.javeriana.edu.co/bioetica/publicaciones_revistas.htm
- Revista Latinoamericana de Bioética: http://www.umng.edu.co/html/bioetica.htm
- Acta Bioética: www.bioetica.ops-oms.org/E/public.htm
- Bioética, del Conselho Federal de Medicina de Brasil: www.cfm.org.br/revbio.htm

6.- Solamente como ejemplo del nuevo enfoque, ver el reciente libro de Allen Buchanan, Dan W. Broca, Norman Daniels y Daniel Wikler. Genética y justicia. Cambridge University Press, Edición española, Madrid 2002.

7.- Como ejemplos de publicaciones, además de las primeras editadas por la Universidad Nacional Autónoma de México sobre Derechos Humanos y Salud, mencionaremos algunos libros recientes:

- Fernando Lolas Stepke (Editor) Bioética y cuidado de la salud. Equidad, Calidad, Derechos. Segunda Reunión del Comité Asesor Internacional en Bioética, de la OPS/OMS, Programa Regional de Bioética, Santiago de Chile, 2000.

- Jaime Escobar Triana: Bioética y Derechos Humanos. Ediciones El Bosque, Bogotá, Colombia, 1998. Y Bioética y Justicia Sanitaria. Ediciones El Bosque, Bogotá, Colombia, 1999.

- Bioética desde América latina. Publicación periódica del Programa Interdisciplinario de Bioética, Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Nº 1, 2001: Bioética y Sociedad. Nº 2, 2001: Bioética y Justicia Sanitaria.

8.- Fernando Lolas Stepke,"La Bioética y los sistemas sanitarios en América Latina y el Caribe", en III Congreso Nacional, Latinoamericano y del caribe de Bioética, Comisión nacional de Bioética y Academia Nacional Mexicana de Bioética, 1999, págs 33-37.

9.- Entre otros, Emilio Martín Navarro. Ética para el desarrollo de los pueblos. Editorial Trotta, Madrid 2000. Y también, Denis Goulet. Ética del Desarrollo. Guía teórica y práctica. Editorial IEPALA, Colección Cooperación y Desarrollo, Madrid, 1999.

10.- Se puede acceder a las publicaciones de cada Comisión Nacional a través de sus páginas web:

- Italia, Commitato Nazionale per la Bioética: www.palazzochigi.it/bioetica
- Francia, Comissión National pour les Sciences de la Vie et la Santé: www.cnrs.fr/SDV/securite.html
- Estados Unidos, President Council on Bioethics: www.bioethics.gov/
- México, Comisión Nacional de Bioética de México: http://bioetica.salud.gob.mx/que_hacemos.html

11.- Para ver las Comisiones Nacionales existentes y reconocidas legalmente en Latinoamérica, así como la situación de los Comités Asistenciales de Ética en hospitales y los Comités de Ética en Investigación, Fernando Lolas. Ethics, Training and Legislation, 2003, en página web de la WHO: www.who.int/entity/hiv/strategic/en/Fernando_Lolas.ppt

También en la página web de la Unidad de Bioética de la OPS/OMS se ofrece un completo estudio de la situación actual en cada país: http://www.bioetica.ops-oms.org/E/docs/3

 

      


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