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What is the Ecuadorian Society of Bioethics? 

 

The Ecuadorian Society of Bioethics – SEB – was founded in Quito  in 2003 as a non-profit organization.  Its creation was motivated in part by its interest in the diversity of  various actors in civil society organizations and a desire to provide a place for dialogue and multiculturalism to address the conflicts that confront humanity as a whole such as globalization, the development of medico-biological research, biotechnology and data processing as well as a concern for human rights abuses, the destruction of our living planet, conflicts that put in danger the survival of all species, the rights and obligations of individuals, sustainable development,  social justice, equality and protection for of all forms of life. 

 

Considerations that affect all countries and the world’s populations are gaining in importance each day as they impact decision-making in scientific, cultural, social, economic, political, and scientific fields.   Ecuador cannot remain on the sidelines as citizens become more aware and demand that their rights be protected.  It was within this context that the Ecuadorian Society of Bioethics (SEB) was established with a national management structure that over the years has included a collection of agreements and partnerships with important national and international organizations. 

 


 

¿Qué es la Sociedad Ecuatoriana de Bioética?

La Sociedad Ecuatoriana de Bioética -SEB- nace en Quito, en el año 2003, motivada por una parte por el interés de diversos actores de la sociedad civil por generar un espacio de diálogo amplio y pluralista para tratar los conflictos que confronta la humanidad con la globalización, el desarrollo de la investigación médico-biológica, la biotecnología y la informática;  preocupada por el atropello a los derechos humanos y a la depredación del bioambiente, los conflictos que ponen en peligro la supervivencia de la especie, los derechos y deberes de los individuos, el desarrollo sustentable, la justicia social, la equidad y todas las formas de vida.

Consideraciones que comprometen a todos los estados y población mundial, que cada día, adquieren mayor peso en la toma de importantes decisiones en los ámbitos científicos, políticos, económicos, sociales, culturales y humanos.  Ecuador no puede permanecer al margen del despertar de una participación ciudadana en demanda de la atención a sus derechos.  En este marco, surgió la SEB con una gestión nacional que incluye a lo largo de estos años una ser de convenios y alianzas con importantes institucionales nacionales y extranjeras.

 

 

VIII CONGRESO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE DE BIOÉTICA

XXII JORNADAS NACIONALES SOCIEDAD CHILENA DE BIOÉTICA

Tema General: “ Bioética y Sociedad en Latinoamérica”

La Bioética y la Constitución Ecuatoriana

 

Autor: Dr. René Maugé Mosquera

Profesor Principal de la Facultad de Jurisprudencia, Ciencias Política y Sociales de la Universidad de Guayaquil.

Miembro Fundador de la Sociedad Ecuatoriana de Bioética.

 

 

Las leyes e instituciones tiene que ir de la mano

con los avances del pensamiento

humano.   Thomas Jefferson

 

 

Sumario: 1.  Relación de la Bioética y el Derecho.-  2. Formulaciones en la Constitución ecuatoriana relacionadas con la bioética y los derechos humanos.- 3. Núcleo central de la Constitución: El  Buen vivir, Sumak kawsay, nuevo paradigma ético político.

 

1.      La Relación de la Bioética y el Derecho.

La Nación Ecuatoriana, mega diversa, vive un nuevo momento constitucional a partir de la aprobación en referéndum del nuevo texto constitucional, discutido y aprobado previamente por la Asamblea Nacional Constituyente, este nuevo texto constitucional aspira a ser el nuevo marco jurídico político o pacto social, que permita la superación de enormes problemas acumulados en la sociedad, enfrentar nuevos problemas y realidades de la complejidad del mundo actual, por lo que en su espíritu y contexto que está centrado en el ser humano y en la vida, evidentemente, tiene obligada relación con los principios y objetivos de la bioética. No incurro en un intento forzado o artificial de relacionar los principios constitucionales con los principios de la bioética, sino que quiero poner de manifiesto el tratamiento ético jurídico que la Constitución da a las cuestio.nes relacionadas con el ser humano, la diversidad cultural, la igualdad, la integración de nuestros pueblos y culturas  y la cohesión social, la necesidad de una relación armonioso con la naturaleza, el mejoramiento de la calidad de vida de la población, la necesidad de garantizar los derechos de la naturaleza, la creación del sistema de ciencia, tecnología, innovación y saberes ancestrales, en el marco del respeto al ambiente, la naturaleza, la vida, las culturas y la soberanía, entre otros aspectos, que están relacionados con las nuevas dimensiones que ha ido adquiriendo la bioética desde  que la década del 70 del siglo XX, apareció como una nueva materia de estudio orientada no sólo al horizonte de la medicina de las investigaciones biotecnológicas y otras; sino, también  como una preocupación por la supervivencia de la vida en todas sus formas y la protección del medio ambiente.   Con fundamento muchos autores actualmente desarrollan los conceptos de bioderecho y biopolítica, como proyecciones de la bioética.

Así lo concibió Van Rensselaer  Potter, en su credo de Bioética cuando en el tercer acto de fe dice:  “Acepto el carácter único de cada ser humano, pero estoy convencido de la necesidad de contribuir apasionadamente a la elaboración de una unidad de sociedad mejor (que el individuo) y en cierto modo, mas grande, de forma tal que sea compatible con las necesidades, a largo plazo de la sociedad.

Compromiso: tratare de prestar atención a los puntos de vista sensatos sean ellos minorías o mayorías; y reconoceré la importancia de un compromiso apasionado para producir acciones eficaces.”[1]

Leídas con detenimiento la Constitución Ecuatoriana del 2008, y la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO, adoptada el 17 de octubre del 2005, podemos constatar su correspondencia tanto en el espíritu que las anima como en muchas de sus prescripciones contenidas en sus considerandos como en el articulado, así por ejemplo, en el artículo 1, de la Declaración Universal sobre Bioética, en lo relativo a su alcance establece que:

“1. La declaración trata de las cuestiones éticas relacionadas con la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías conexas aplicadas a seres humanos, teniendo en cuenta sus dimensiones sociales, jurídicas y ambientales.  2. La declaración va dirigida a los Estados.

La declaración también imparte orientaciones, cuando procede para las decisiones o prácticas de individuos, grupos, comunidades, instituciones y empresas, públicas y privadas”.[2]

Si los principios, alcances, objetivos y actividades de la bioética están plasmados o inspirados en instrumentos jurídicos como son la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, del 10 de diciembre de 1948, y otras declaraciones; así mismo, para que estos principios, alcances, objetivos, sean exigibles en una colectividad nacional, deben ser constitucionalizados en el derecho positivo, como en el caso de la Constitución ecuatoriana.

La relación entre la bioética y el derecho se establece con precisión en el primer objetivo de la Declaración Universal sobre bioética y derechos humanos, cuando formula como primer objetivo: “proporcionar un marco universal de principios y procedimientos que sirvan de guía a los Estados en la formulación de legislaciones, políticas u otros instrumentos en el ámbito de la bioética”[3]

La Constitución es el marco jurídico general y superior de la organización de los derechos, las funciones del poder, y la economía del Estado.  Es un sistema de normas supremas que constituyen el fundamento de otras leyes.  La Constitución es la expresión principal del derecho público y como lo señala Marco Gerardo Monroy Cabra, Magistrado Colombiano, “la Constitución es la norma suprema superior, fundamental de un Estado.  Es la norma de normas”.[4]

Al recoger la Constitución principios de la bioética estos se positivizan y se hacen exigibles, esa es la relación e importancia entre la bioética y el Derecho.

 

2.- Formulaciónes en la Constitución ecuatoriana relacionadas con la Bioética y los Derechos Humanos.

Es importante destacar que la Declaración Universal sobre Bioética parte del fundamento formulado en el principio tercero, que trata sobre la dignidad y Derechos Humanos, él mismo que establece: 1.- “Se habrán de respetar plenamente la dignidad humana, los derechos humanos y las libertades fundamentales.

2.- Los intereses y el bienestar de las personas deberían tener prioridad con respeto al interés exclusivo de la ciencia y la sociedad”.[5]

La Constitución ecuatoriana proclama en su preámbulo, que el pueblo del Ecuador ha decidido construir una sociedad que respeta en todas sus dimensiones la dignidad de las personas y las colectividades.  Estos postulados están en concordancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libre e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”[6]

Como respuestas a las corrientes que han puesto a los mercados, al desarrollo, al capital  y otros intereses por encima del ser humano, la nueva Constitución, pone como centro al ser humano, a las mujeres y hombres y no a los mercados, a la producción o al capital.

Uno de los principios de la bioética es el “consentimiento informado, que en los casos correspondiente a investigaciones llevadas a cabo en un grupo de personas o en una comunidad, se podrá pedir además el acuerdo de los representantes legales del grupo o la comunidad en cuestión.  El acuerdo colectivo de una comunidad o el consentimiento de un dirigente comunitario u otra autoridad no deberían sustituir en caso alguno el consentimiento informado de una persona”.[7]

 

Sobre este principio la Constitución Ecuatoriana en el capítulo referido a los derechos de las Comunidades, Pueblos y Nacionalidades, establece en el numeral séptimo del artículo 57, “La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; participar en los beneficios que esos proyectos reporten y recibir indemnizaciones  por los perjuicios sociales ambientales que les causen.  La consulta que deban realizar las autoridades competentes será obligatoria u oportuna.  Si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada se procederá conforme a la Constitución y la Ley.”

Otros Principios bioéticos desarrollados en el texto constitucional están referidos al respeto de  la vulnerabilidad y la integridad personal, la privacidad y la confidencialidad, la igualdad y la equidad, el respeto a la diversidad cultural y al pluralismo, la solidaridad y cooperación, la responsabilidad social y la salud, el aprovechamiento compartido de los beneficios, la protección de las generaciones futuras y la protección del medio ambiente, la biosfera y la biodiversidad.

A lo largo del entramado del texto constitucional podemos constatar el desarrollo de todos estos principios no de manera aislada sino organizados de manera sistémica, esto es, como un conjunto de reglas y principios enlazados entre sí, interrelacionados para formar un texto coordinado que se expresa en el concepto ético político del buen vivir y sus contenidos.  Dicho en otras palabras, los conceptos y principios de los derechos humanos y de la vida que están contenidos en el universo de la bioética organizan en la Constitución ecuatoriana una totalidad estructurada, según la función y finalidad del buen vivir y la imperiosa necesidad de construir un Estado plurinacional e intercultural.

Principio de la Bioética es tener debidamente en cuenta la importancia de la diversidad cultural y el pluralismo.  El Ecuador de hoy se declara como “Un Estado Constitucional de Derechos y Justicia Social, Democrático, Soberano, Independiente, Unitario, Intercultural, Plurinacional y Laico”[8], reconociendo una realidad que fue negada en el pasado.  Para corroborar lo dicho bastaría citar lo establecido en la primera Constitución del Estado del Ecuador de 1830, cuyo art. 68 dispone: “Este Congreso Constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad a favor de esta clase inocente, abyecta y miserable.”[9]

El territorio del Ecuador lo comparten, actualmente, no con equidad y justicia, catorce nacionalidades y dieciocho pueblos indígenas, afro - ecuatorianos y montubios.  En el país se hablan doce lenguas, el  castellano es el idioma oficial; el castellano, el  Kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relaciones interculturales, la tarea histórica de reconocimiento de esta biodiversidad confirmada en la Constitución deberá potenciarse como parte de la identidad ecuatoriana.

La Constitución de la República, establece los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades como ningún otra Constitución lo había hecho, constante en veintiún derechos que recoge los principales pactos, convenios, declaraciones e instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de la ONU, el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención Interamericana de Derechos Humanos, La Declaración Universal sobre bioética y Derechos Humanos de la UNESCO, la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, la Declaración Internacional sobre Datos Genéticos Humanos, entre otros.

La Constitución Ecuatoriana que recoge los avances del nuevo constitucionalismo, particularmente andino y latinoamericano, es garantista, donde los derechos y principios son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependiente y de igual jerarquía, son de directa e inmediata aplicación por y ante cualquier servidora o servidor público, administrativo o judicial, de oficio o de petición de parte; esto es, los derechos son plenamente judiciables, por lo que no puede alegarse falta de norma jurídica para justificar su violación o desconocimiento, para desechar la acción por esos hechos ni para negar su reconocimiento.

 

Cuando decimos que la Constitución es garantista es porque la misma trae un conjunto de garantías jurisdiccionales que las puede proponer cualquier persona, grupo de personas, comunidad, pueblo o nacionalidad.  Las acciones previstas en la Constitución son las siguientes: de Protección, de Habeas Corpus, de Acceso a la Información Pública, de Habeas Data, por Incumplimiento, y la Acción Extraordinaria de Protección.  Todo este andamiaje de recursos está orientado para que la formulación de derechos que garantizan la vida digna de los ciudadanos y la vida de la naturaleza en todas sus formas no sea un catalogo de letra muerta, como ha sucedido con muchas cartas constitucionales.

Merece especial mención un planteamiento nuevo, no excepto de polémica y que está contenido en el capítulo sexto y que trata sobre los derechos de la naturaleza.  Me permito reproducir para su comentario, el capítulo  integro:

Art. 71.- “la naturaleza o pacha mama, donde se reproduce o realiza la vida, tiene derecho al que se respete íntegramente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Toda persona comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza.  Para aplicar e interpretar estos derechos se observaran los derechos establecidos en la constitución en lo que proceda.

El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas y a los colectivos, para que protejan a la naturaleza y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un eco sistema.

Art. 72.- La naturaleza tiene derecho a la restauración.  Esta restauración será independiente de la obligación que tienen el Estado y las personas naturales o jurídicas de indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados.

En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los ocasionados por la explotación de los recursos no renovables, el Estado establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptará las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas. 

 

Art. 73.- El Estado aplicará medidas de aplicación y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales. 

Se prohíbe la introducción de organismos y materiales orgánicos e inorgánicos que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético natural.

Art. 74.- las personas comunidades, pueblos y nacionalidades tendrán derecho a beneficiarse del ambiente y riquezas naturales que les permitan el buen vivir.

Los servicios ambientales no serán susceptibles de apropiación; su producción, prestación, uso y aprovechamiento serán regulados por el Estado”. 

La pregunta que hacen los juristas y muchas personas formadas en la cultura del Código Civil es la siguiente: ¿Puede la naturaleza ser titular de derechos?  En el Plan Nacional de Desarrollo para el Buen Vivir 2009 – 2013, en  sus orientaciones éticas y programáticas se dice: “la responsabilidad ética con las actuales y futuras generaciones y con el resto de especies es un principio fundamental para prefigurar un nuevo esquema de desarrollo humano.  Este nuevo esquema necesita reconocer la independencia de la economía, respecto de la naturaleza, admitir que la economía forma parte de un sistema mayor, el eco sistema, soporte de la vida como proveedor de recursos y funciones ambientales.”[10]

Los derechos de la naturaleza tiene que ver con la apreciación que debemos tener entre los seres humanos y  la naturaleza y el curso destructivo de la humanidad bajo el signo de “desarrollo” desenfrenado de la ciencia y de la técnica que nos ha conducido a la amenaza de la aniquilación de la humanidad ya sea por la vía nuclear o ecológica, así como la carencia de desarrollo autosustentable en vastas zonas del planeta que nos obliga a una reflexión  crítica de la acción del ser humano guiado por la codicia y un falso concepto de desarrollo.  Si el ser humano no comprende la racionalidad objetiva de la naturaleza tampoco puede comprender el fin y el sentido e su propia vida ya que la vida social y la vida espiritual de los seres humanos no pueden darse sin las correspondientes premisas materiales que nos da la naturaleza.   “El hombre es una fuerza universal de la naturaleza, es heredero integral de esta última”[11].  La naturaleza está presente en el hombre en formas distintas, es parte de la misma sin desestimar su esencia socio cultural y espiritual.   La naturaleza es en consecuencia la premisa objetiva y necesaria del desarrollo histórico, y el hombre es el que recibe sus fuerzas y posibilidades, es la naturaleza la premisa genética y fáctica de los seres humanos y su cultura.

 

3. Núcleo Central de la Constitución: El  Buen vivir, Sumak Kawsay, Nuevo Paradigma Ético - político.

En el preámbulo de la Constitución ecuatoriano se dice: “Que el pueblo del Ecuador esto es, sus hombres y mujeres han decidido construir una nueva forma de convivencia ciudadana en diversidad y armonía con la naturaleza para alcanzar el buen vivir, el Sumak Kwasay”.  El buen vivir a más de ser un concepto nuevo en la Constitución, constituye un objetivo estratégico del deber ser, que encierra la vida en plenitud, siendo al  mismo  tiempo una dimensión ética donde el ser humano y la vida en toda su diversidad y complejidad debe ser el centro de las políticas públicas, esta noción es concretada en el capítulo que la Constitución lo denomina el Régimen del Buen  Vivir y lo hace como la creación y proyección de un Sistema Nacional de  Inclusión y Equidad Social y en cuanto al conjunto articulado y coordinado de sistemas, instituciones, políticas, normas, programas y servicios que aseguran el ejercicio, garantía y exigibilidad de los derechos reconocidos en la Constitución y objetivos del Régimen del Desarrollo.

A lo largo de la Constitución el buen vivir como nueva forma de convivencia ciudadana e integrado en sistemas y subsistemas se estructura a través de:

a)      Los Derechos del Buen Vivir (son los derechos humanos al agua y alimentación, ambiente sano, comunicación e información, cultura y ciencia, educación, hábitat y vivienda, salud y trabajo social);

b)     El Régimen del Buen Vivir que abarca dos capítulos. Inclusión y  equidad y biodiversidad y recursos naturales, y que se los concibe como un conjunto articulado y coordinado de sistemas, instituciones, políticas, normas, programas y servicios que aseguran el ejercicio, garantía y exigibilidad de los derechos reconocidos en la Constitución y el cumplimiento de los objetivos del Régimen del Desarrollo. (art., 340)

El sistema se compone de los ámbitos de la educación, salud, seguridad social, gestión de riesgos, cultura física y deporte, hábitat y vivienda, cultura, comunicación e información, disfrute del tiempo libre, ciencia y tecnología, población y movilidad humana y transporte.

La biodiversidad y recursos naturales trata específicamente de la naturaleza y ambiente, biodiversidad en el que se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgénicas y donde el Estado regulará bajo estrictas normas de bioseguridad, el uso y desarrollo de la biotecnología moderna y sus productos, así como su experimentación, uso y comercialización.

La Constitución prohíbe el uso de biotecnologías riesgosas o experimentales, lo que está ligado a los principios de beneficencia y no maleficencia.

En la sección de biodiversidad se trata aspectos como el patrimonio natural y los ecosistemas, los recursos naturales, el suelo, el agua, la biosfera, la ecología urbana y las energías alternativas.

c)      El Régimen del Desarrollo que tiene por objetivos,  mejorar la calidad y esperanza de vida, construir un sistema armónico, justo, democrático, productivo, solidario y sostenible.  Es el conjunto organizado, sostenido y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socioculturales y ambientales que garantizan la realización del buen vivir.  El Régimen del Desarrollo establece objetivos, deberes generales del Estado y responsabilidades de las personas y las colectividades y sus diversas formas organizativas.

En el Régimen del Desarrollo se establece una planificación participativa para el desarrollo, la soberanía alimentaria como objetivo estratégico, un sistema económico social y solidario en el que se reconoce al ser humano como sujeto y fin y otros aspectos relacionados con la política fiscal el endeudamiento público el presupuesto general del Estado, el régimen tributario, la política monetaria, cambiaria crediticia y financiera, la política comercial, el sistema financiero, los sectores estratégicos, servicios y empresas públicas, las formas de organización de la producción y su gestión, los tipos de propiedad, las formas de trabajo y su retribución, la democratización de los factores de producción, los intercambios económicos y el comercio justo y el ahorro y la inversión.

Si la bioética desde su inicios de la década del 70 del siglo pasado aspira a ser un saber multidisciplinario y un nuevo paradigma para comprender la ética de la vida, el buen vivir, propone también un retorno a la ética en un sentido más amplio que abarca la plenitud de la vida. 

El núcleo u objetivo estratégico del buen vivir es una categoría política, un  complejo concepto que aspira a una vida buena , a una vida en plenitud, a la formación integral del ser humano y a la consolidación de una sociedad de ciudadanos políticamente activos, capaces de civismo, que comprendan y conozcan la complejidad de la sociedad y del mundo en que viven y luchan para realizar el proyecto común de construir una patria libre y soberana, plurinacional e intercultural, con capacidad para resolver los problemas que presentan la vida social, al mismo tiempo que lograr la integración supranacional de América Latina y el Caribe, y en el plazo inmediato procurar que se plasme La  Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR); condición esta, de sobrevivencia con dignidad, dentro de un orden mundial que está más cerca de ser un gran desorden de inequidad, violencia e injusticia. 

El buen vivir aspira a conjugar la solidaridad social con la autonomía individual de las personas de manera crítica; a fomentar y ampliar la esfera individual en cuanto comprende estilos de vida, costumbres de relación social, sexual de ocio, etc., y la esfera colectiva relativa a cuestiones ecológicas de medio ambiente, integración, paz, solidaridad internacional y justicia global.

El buen vivir, en su concepción integral no es un concepto nuevo ni una novelería como lo califican los adversarios de la nueva Constitución, tiene dos vertientes originarias, una en la Grecia clásica con Aristóteles y otros filósofos, y, la del mundo andino como Sumak Kwasay.  En esta concepción el ciudadano o ciudadana no es una persona o individuo abstracto en una relación directa entre individuo o  Estado como concibió Robespierre en los inicios de la Revolución Francesa, sino el ciudadano que vive y está relacionado con otras personas en el seno de las ciudades, pueblos, comunidades, asociaciones o grupos donde participan para defender intereses comunes, realizar proyectos, practicar y defender valores comunes.  En los tiempos actuales la concepción de ciudadano de un Estado debe complementarse con la comprensión de la comunidad de destino planetario a través de la enseñanza de una ciudadanía terrestre tal como lo plantea el filósofo Edgar Morin, en su trabajo sobre los 7 saberes para una educación del futuro.

 

Bibliografía:

Ciccone, L. (2005). Bioética. Historia, Principios, Cuestiones. Madrid: Ediciones Palabra S.A.

Constitución de la República del Ecuador. (2008). Quito.

Constitución del Estado del Ecuador. (1830). Riobamba.

Grigorian, B. T. (1955). La filosofía y la escencia del hombre. Buenos Aires: Pueblos Unidos.

Llano, E. A. (2000). ¿Qué es la Bioética? Bogotá: 3R Editores.

Monroy, M. G. (2002). La Interpretacion Constitucional. Bogotá: Libreria del Prefecional.

Morín, E. (2000). Los 7 Saberes Necesarios para una Educación del Futuro. París: UNESCO.

Plan Nacional de Desarrollo. (2009-2013). Plan Nacional Para el Buen Vivir . Quito.

UNESCO. (2005). Decalaración Universal Sobre Bioética y Derechos Humanos. París.

UNESCO. (1997). Declaración Universal del Genoma Humano y los Derechos Humanos. París.

UNESCO. (2003). Declaración Universal sobre los Datos Genéticos Humanos. París.

Vidal, M. (1998). Bioética. Estudios de Bioética Racional. Madrid: Técnos S.A.

 

Quito, 28 de Mayo del 2011

 

 

Dr. René Maugé Mosquera


 

[1] Llano E A. S.J. Que es la bioética, Bogotá, 3R editores, 2000: 12-13

[2] Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (UNESCO)

[3] Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (UNESCO)

[4]  Monroy, Marco. La interpretacion constitucional. Bogotá: Libreria del Prefecional, 2002.

 

[5]  Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (UNESCO)

[6]  Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU)

[7]  Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (UNESCO)

[8] Constitución de la República del Ecuador; Art. 1

[9] Constitución del Estado del Ecuador 1830; Art 68

[10] Plan Nacional de Desarrollo, Pág. 38

[11]  Grigorian, B. T. La filosofía y la escencia del hombre. Buenos Aires: Pueblos Unidos, 1955: 221

 

      


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