La Seb ofrece

Asesoramiento

Capacitación

Consultorías

 

 

 

 

 

 

What is the Ecuadorian Society of Bioethics? 

 

The Ecuadorian Society of Bioethics – SEB – was founded in Quito  in 2003 as a non-profit organization.  Its creation was motivated in part by its interest in the diversity of  various actors in civil society organizations and a desire to provide a place for dialogue and multiculturalism to address the conflicts that confront humanity as a whole such as globalization, the development of medico-biological research, biotechnology and data processing as well as a concern for human rights abuses, the destruction of our living planet, conflicts that put in danger the survival of all species, the rights and obligations of individuals, sustainable development,  social justice, equality and protection for of all forms of life. 

 

Considerations that affect all countries and the world’s populations are gaining in importance each day as they impact decision-making in scientific, cultural, social, economic, political, and scientific fields.   Ecuador cannot remain on the sidelines as citizens become more aware and demand that their rights be protected.  It was within this context that the Ecuadorian Society of Bioethics (SEB) was established with a national management structure that over the years has included a collection of agreements and partnerships with important national and international organizations. 

 


 

¿Qué es la Sociedad Ecuatoriana de Bioética?

La Sociedad Ecuatoriana de Bioética -SEB- nace en Quito, en el año 2003, motivada por una parte por el interés de diversos actores de la sociedad civil por generar un espacio de diálogo amplio y pluralista para tratar los conflictos que confronta la humanidad con la globalización, el desarrollo de la investigación médico-biológica, la biotecnología y la informática;  preocupada por el atropello a los derechos humanos y a la depredación del bioambiente, los conflictos que ponen en peligro la supervivencia de la especie, los derechos y deberes de los individuos, el desarrollo sustentable, la justicia social, la equidad y todas las formas de vida.

Consideraciones que comprometen a todos los estados y población mundial, que cada día, adquieren mayor peso en la toma de importantes decisiones en los ámbitos científicos, políticos, económicos, sociales, culturales y humanos.  Ecuador no puede permanecer al margen del despertar de una participación ciudadana en demanda de la atención a sus derechos.  En este marco, surgió la SEB con una gestión nacional que incluye a lo largo de estos años una ser de convenios y alianzas con importantes institucionales nacionales y extranjeras.

 

 

Palabras de Ronald Guderian

Palabras de Tamara Mancero

El Dr. Ronald Guderian, quien ha dirigido el programa de Eliminación de Oncocercosis llegó a Ecuador para el homenaje al Dr. Juan Martín Moreira En la mesa directiva, (i) Simón Espinosa Cordero, presidente de la SEB; Marisol Ruilova, Viceministra de Salud de Ecuador; y el Dr. Fernando Sempértegui, Rector de la Universidad Central del Ecuador.
LA Dra. Mariela Anselmi, colega del Dr. Moreira, hizo la exaltación de la figura del epidemiólogo ecuatoriano El Rector de la UCE anunció que instituirá el premio "Juan Martín Moreira, a la investigación en epidemiología".
(i) Dr. Milton Tapia, Decano de Medicina de la UCE; Simón espinosa Cordero y Fernando Sempértegui y Agustín García. Público asistente.

 

LA SOCIEDAD ECUATORIANA DE BIOÉTICA A LA MEMORIA DEL

DOCTOR JUAN MOREIRA

Simón Espinosa Cordero

14 de enero de 2015

 

Cae la noche sobre los sistemas fluviales de los ríos Esmeraldas y Santiago. Sobre sus riveras, valles y montañas se prenden 25 mil luciérnagas, 25 mil cirios encendidos de agradecimiento. Son cincuenta mil ojos que parpadean con el titilar de las estrellas en la noche callada. Y de pronto de las aguas de los numerosos ríos de los dos sistemas se oye una canción: “Moreno pintan a Cristo, ay, cómo no. /Morena la Magdalena, /morena es el bien que adoro, / viva la gente morena, / viva el doctor Moreira, ay cómo no”.

En una aldea global se reunió un comité de investigadores para luchar contra el terror de escuadrillas de moscas negras que al picar sembraban minas de parásitos en esquirlas de ceguera. Mamá, ya van llegando los doctores, don Robles de cafetales, León con sus descripciones, Guderian con su método y fuerza, Narváez con su minuciosidad, Proaño con Hoy Cristo Jesús Bendice HC JB, Juan Moreira Viteri, quiteño por accidente y de los cármenes risueños de Manabí de mis amores, por su sal prieta y su persistencia de ceibo y su formación en las universidades Central del Ecuador y la de Amberes en la tres jolie Belgique con sus umbrales en medicina y el cambio de paradigma tardío, Mariela Anselmi con su persistente afecto y Tamara Mancero con su pasión que mueve montañas y José Miguel Alvear con sus cirugías, los del Vicariato de Esmeraldas con sus misioneros y monjas de San Lorenzo y Valdez, de Muisne y de Río Verde, de Quinindé y Atacames y con ellos va llegando una enfermera millonaria de la ciudad de los Medici. De las nubes van bajando Carlos Slim y Bill Gates, la River Blindness Foundation, la Casa Merck Sharp and Dohme, el Club de Leones Internacional con su león acostado a la entrada de Esmeraldas. Y bendiciéndolos a todos, el santo Centro de Carter. Y la OMS y la OPS. ¡Qué investigación tan exitosa! ¡Qué diálogos tan prodigiosos¡ Ay mamá me estoy mojando, ay mamá me estoy bañando en el río Quinindé porque en treinta y ocho años de trabajo han vencido el terrorismo de la mosca negra, negra, negra. ¡Ay, mamá, Je suis Charlie.

La Sociedad Ecuatoriana de Bioética pidió unirse a este programa de homenaje a la vida del Dr. Juan Moreira Viteri. Y agradece cordialmente que le hayan permitido hacerlo.

¿Por qué se lo pedimos?

Para gozarnos del Certificado de la OMS. Ecuador ha eliminado la oncocercosis.

Para celebrar esta Copa de Salud Pública, porque no solo de fútbol vive la gente sino del bienestar de una salud integral.

Para aumentar el amor a nuestra patria ya que el caso ecuatoriano ha servido de modelo para América y el mundo: modelo de trabajo sostenido durante treinta y ocho años continuos.

Para regodearnos en que con el unidos podemos más, pues para este trabajo se mancomunaron lo privado y lo público, el Jesús de Pedro y el Cristo de San Pablo, los misioneros evangélicos de los Estados Unidos y los misioneros católicos de Italia y de España y de Esmeraldas y del Ecuador. Los médicos de fuera y los médicos de dentro y, entre estos, dos figuras notables: el doctor Roberto Proaño, condenado a muerte y salvado por la solidaridad de mucha gente, y el doctor Juan Martín Moreira muerto en el centro mismo de una vida fecunda para la academia y la docencia, la investigación, la burocracia fructífera, el día a día, el medio plazo y el futuro lejano, el amor a su esposa y la formación de sus hijos.

El doctor Miguel Ángel Sánchez González nos dice en su texto de Bioética que esta disciplina consiste en el “Estudio interdisciplinar de los problemas suscitados por el conocimiento científico y el poder tecnológico que tenemos sobre la vida”.1

 

Si el doctor Juan Moreira Viteri hubiese sido miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Bioética, nos habría enseñado que en la vida lo que vale es el amor. Porque para hacer tanto y tan bien lo que poseía Moreira era un corazón de amor: “Paciente, servicial y sin envidia. No quería aparentar y hacerse el importante. No actuaba con bajeza, ni buscaba su propio interés. No se dejaba llevar por la ira, trataba de olvidar las ofensas y perdonar”. (Primera carta de San Pablo a los corintios 13: 4 y 5). Capitán de su propia persona, sereno y transparente podía dedicarse sin distracciones neuróticas a la gran obra de su vida.

 

Qué alegría podernos inclinar reverentes ante un espíritu superior. Para usted vaya este soneto de Jorge Luis Borja, y para todo el gran equipo que impidió que 25 mil ecuatorianos quedasen ciegos.

 

El Ciego

Lo han despejado del diverso mundo,

De los rostros, que son lo que eran antes,

De las cercanas calles, hoy distantes,

Y del cóncavo azul, ayer profundo.

De los libros le queda lo que deja

La memoria, esa forma del olvido

Que retiene el formato, no el sentido.

Y que los meros títulos refleja.

El desnivel acecha. Cada paso

Puede ser una caída. Soy el lento

Prisionero de un tiempo soñoliento

Que no marca su aurora ni su ocaso.

Es de noche. No hay otros. Con el verso

Debo labrar mi insípido universo.

 

1 Ética, Bioética y globalidad, Madrid, Editorial CEP, 2006.

 

 

Palabras de Ronald Guderian en el homenaje a Juan Martín Moreira

Para nosotros, la historia de la oncocercosis comenzó hace  39 años, en el año 1976, cuando una señora Chachi, desde el Río Cayapas, provincia de Esmeraldas, acercó a una clínica médica móvil quejándose de una masa que tenía en la mitad de la espalda. Ella quería que la saquemos, ya que estaba causándole  problemas para dormir por las noches. Al examen fisco, encontramos una masa dura, móvil, sin dolor y un tamaño de un limón. Pensábamos  que ella tenía un granuloma debido a un cuerpo extraño. Se extirpó  la masa  sin ningún problema y al abrir la masa, para nuestra sorpresa, encontramos un gusano blanco, como un hilo, enrollado,  de unos 50 cm de longitud. Sabíamos que este gusano era la causa de la enfermedad la oncocercosis o ceguera de los ríos – y también sabíamos que existían principalmente en África, pero en la zona de selva aislado de Ecuador?
Así comenzó un nuevo capítulo en nuestras vidas, llamada oncocercosis en el Ecuador. En ese tiempo. sabíamos muy poco acerca de la enfermedad, cómo se produce la ceguera, cómo se transmite y no había tratamiento masivo conocido para la enfermedad. En un sentido, no estábamos  preparado en absoluto para lo que había delante de nosotros, pero teníamos el deseo y el amino para hacer lo que era necesario a para afrontar el problema.
¿Qué fue lo que nos hizo decidir a pasar casi 40 años  luchando contra esta enfermedad. En el año 1978, realizamos  una pequeña encuesta  epidemiológica en el río Cayapas y encontramos que el 60% de todos los adultos estaban infectados. Se convocó una reunión con el jefe de los Chachi, Pedro Tapuyo y su consejo para contarlos lo que habíamos encontrado. Después de escuchar los resultados,  él me miró y me dijo que él y su gente eran muy agradecidos por nuestra llegada a esta zona para ayudar con sus problemas de salud. Sin embargo, fue muy triste por el hallazgo de esta nueva enfermedad que puede causar la ceguera y sin un tratamiento conocido. A continuación, nos retó - ¿Vas a dejarnos morir con esta maldición o vas a buscar un remedio para esta enfermedad para que mis hijos y nietos no se quedan ciegos. Tomamos el reto.
Reflexionando, habían muchas personas y equipos involucrados durante los años en la lucha contra esta enfermedad, muchos de ellos  están aquí esta noche. Sin su dedicación y celo, nunca hubiéramos sido capaces de alcanzar a donde estamos hoy - la eliminación de la oncocercosis en el Ecuador.
En el año 1980, la enfermedad fue reconocida oficialmente en el país - Dr. Carvajal reportó el primer caso de la oncocercosis en el país en la Revista Ecuatoriana de Higiene y Medicina Tropical.
Desde el año 1980,  se realizaron  varios estudios y trabajos en relación de la oncocercosis. Se puede dividir el trabajo en 4 fases.
La primera fase era de la investigación.  Desde el año 1980 hasta 1989,  se realizaron todos los estudios para definir la enfermedad en el Ecuador.
Encuestas  epidemiológicas fueron realizados para delimitar las áreas geográficas  endémicas para la enfermedad, no sólo en la provincia de Esmeraldas, pero todas las áreas de riesgo en el país.
Se realizaron estudios clínicos para describir los cambios dermatológicos  asociados con la enfermedad y documentar los sitios anatómicos de las oncocercomas encontradas. . Estos datos se utilizó posteriormente en las campañas de  nodulectomía, en un esfuerzo por controlar la enfermedad.
Se realizaron encuestas oftalmológicas  no sólo para documentar las lesiones oculares asociada con la enfermedad., pero también para documentar los cambios de las lesiones oculares indicando que había una infección ocular muy activa. . 

Se realizaron estudios entomológicos para identificar los vectores de la enfermedad, su eficacia en la transmisión y en donde  se los encuentran en todo el país.
Se realizaron estudios inmunológicos para obtener nuevas técnicas de diagnóstico, así como obtener una mejor conocimiento acerca del pato fisiología de la enfermedad.
Se realizaron un estudio fármaco  en la búsqueda de nuevos compuestos que podrían ser utilizados en el tratamiento masivo de la enfermedad.
En resumen, se encontró que el enfoque principal se encuentra en la cuenca del Río Santiago, que está formado por tres ríos, Santiago, Cayapas y Onzoles. Había 6 focos satélite, zonas endémicas se encuentran en ríos aislar debido a la migración de la persona infectada, 5 en la provincia de Esmeraldas y 1 en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.
En el año 1987, la compañía farmacéutica , Merck Sharp & Cúpula anunció que proporcionaría  el medicamento, la ivermectina, de forma gratuita  a todos los países con focos endémicos de oncocercosis.. Los países elegibles tenían  que demostrar evidencia de un programa de control de la enfermedad que permitiría el tratamiento masivo comunitario. . En el año 1989, Ecuador envió una solicitud y el medicamento llegó al país para empezar a tratar las comunidades endémicas.
Aquí, entramos en la segunda fase, que era la distribución masiva de ivermectina a todas las personas en todas las 119 comunidades endémicas durante 18 años, desde el año 1990 hasta 2009. Fue una tarea increíble   Los líderes comunitarios de la salud jugaban un papel muy importante  en el éxito de esta fase.  Ellos estaban responsables  de que cada persona elegible en cada comunidad endémica recibió la medicación cada año durante 18 años
La tercera fase fue las evaluaciones detenidas a profundidad   para mostrar el impacto que el tratamiento ha tenido en la enfermedad. Esto involucró equipos de oftalmólogos para evaluar los ojos; equipos de entomologías para recoger las moscas negras para determinar todavía existe transmisión; equipo de biología molecular para realizar los análisis moleculares especiales de las moscas recogidas para detectar la presencia de larvas infectantes.
La cuarta fase fue la verificación de que la oncocercosis  en el Ecuador había sido eliminado.
Ha sido un gran privilegio de haber estado asociado con el programa de la oncocercosis en todos estos años. El éxito del programa es un reflejo de la calidad  de todas las personas que estuvieron involucrados,.
Felicitaciones al equipo de oncocercosis y el Ecuador para ser el segundo país en el mundo  en donde la enfermedad de oncocercosis ha sido eliminado.

 

 

Carta para Juan Martín escrita por Tamara Mancero

 

Cuando acepté honrada hacer estas palabras, nunca pensé que iba a ser lo más difícil que tendría que escribir en mi vida. Sabía exactamente como comunicarme contigo, lo hicimos por muchos años y bajo diferentes circunstancias, ambientes y siempre con cariño. Lo que es nuevo es tener que escribir sobre tí, sabiendo que no puedo verte, no puedo abrazarte!

Después de varios días con la página en blanco, me di cuenta que hay tanto que decir de ti y compartir, aunque siempre estas palabras se quedarán cortas. Desde la universidad, con los amigos que tenemos la suerte de compartir, acabamos de crecer juntos y mantuviste tu mirada transparente como tú mismo, siempre auténtico, honesto y aunque al parecer tímido, eras una caja de sorpresas….

Compartimos tu noviazgo con Elisa y con privilegio abriste las puertas de tu casa para mí en Esmeraldas. Pude vivir los valores que heredabas a Martín Ismael y a la pequeña Andrea, los mismos que recibiste de tus padres y que te hicieron valiente y perseverante.

El amor a tus padres y familia que orgullosamente compartiste fue siempre una pieza angular. La fidelidad para Elisa te puso en un lugar distinto como hombre-pareja, íntegro y claro. Vaya que Elisa te tuvo paciencia con tus ausencias físicas tantas veces por trabajo y estudio!

Esmeraldas, “La Zona”, Borbón, el María y los ríos siempre recordarán tu trabajo incansable y tu vocación de servicio. En verdad nuestra relación se tornó muy familiar y eterna cuando descubrimos que nuestra casa estaba en las comunidades afro-ecuatorianas que tenían oncocercosis, malaria y otras injustas enfermedades.

Aprendimos juntos con la Dra. Mariela y el Dr. Guderian como diagnosticar, tratar a pacientes y vimos las últimas filarias con el Dr. Roberto Proaño, pero con Alberto Narváez aprendimos a  contextualizar los determinantes sociales para combatir las diferencias. Ese laboratorio de experiencias de epidemiología comunitaria fueron tu vida y la fuerza para constatar que es posible cambiar las cosas cuando la población sabe por qué luchar. Las maravillosas reuniones de los 22 de cada mes en Borbón así caigan 25, fueron siempre una gloria que solo te llenaban de energía,  especialmente cuando fuiste Jefe de Área. Los recuerdos de todos los Promotores de salud y Auxiliares de salud dignos, luchadores, incansables nos acompañaron toda la vida.

Es difícil creer en estos días, que manteníamos comunicación con cartas escritas en papel y envueltas en fundas plásticas que iban de arriba abajo por los ríos entre Viviana Medina y  nosotros con los motoristas de las canoas como los mejores carteros….

Hicimos nuestro primer estudio sobre malaria y género con la fundación Juan César García, vaya aprendizaje y nos sesgó la vida. Una vida de medicina basada en evidencia la tuya Juan Martín.

En el camino lindo que recorriste encontraste nichos maravillosos como el CECOMET, FUNSAD, la FAC y nuestra alma Mater la Universidad Central del Ecuador para trabajar en nuestro país. Con tus valores no era un azar del destino vivir sueños y trabajos colectivos con las personas que te conocieron y compartieron el trabajo contigo. Te negaste a trabajar en un organismo internacional porque querías que tus hijos crezcan en una familia ampliada y no pierdan su identidad orgullosamente ecuatoriana al cambiar de país en país, como siempre fuiste claro y  consecuente.

No debió ser fácil tomar la decisión de ser parte del sistema oficial y en lugar de criticar desde fuera, tener los pantalones para estar dentro y luchar por un cambio. Tu trabajo en nuestro MSP fue impecable, sacrificado, sin megalo-ego y con decisión, dejando en alto el nombre del país.

Como lo compartió Elisa y cantó Chabela Vargas….en un rincón del alma donde tengo la pena que me dejó tu adiós… les dejo con el homenaje al Juan amigo, compadre, cómplice y compañero que siempre estará entre nosotros.

Juan te extrañamos profundamente y aprender a vivir con esta huella en el corazón no es fácil, pero tu recuerdo siempre va de la mano de una sonrisa y alegría profunda por todo lo que pudimos compartir contigo, de tus múltiples herencias intelectuales con las que nos quedamos y el ejemplo de tu generosidad intelectual y humana.

Tamara

 

      


Calle Veracruz 136 y Av. América Quito-Ecuador Telf. y fax 593 2 2449998

Enviar correo electrónico a sociedadbioeticaquito@yahoo.com con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2008 Sociedad Ecuatorina de Bioética

Las expresiones vertidas en los artículos publicados en www.bioetica.org.ec son de exclusiva responsabilidad de sus autores.